1987-1992
Martes, 19 de Agosto de 2008 17:51
Además, en 1987 se dio la bienvenida al año con una nueva sede desde la que emitir. Viendo el desarrollo de los acontecimientos pasados, nadie podía pensar que la nueva ubicación lo sería durante 17 años. Las instalaciones de la Calle Cuchillería 81 comenzarían a compartirlas con la Agencia de información Tas-Tas, que desaparecerá años más tarde.
Tas-Tas
La Agencia Alternativa de Información Tas-Tas empieza a cuajar durante los encuentros que las radios libres de Euskal Herria organizaron en Euba en 1986. La idea, que propusieron desde los miembros de Hala Bedi y del Resiste, pretendía responder a la necesidad de centralizar la información para poder facilitar ser los altavoces de los sin voz. Esto hacia que la agencia tuviese un marco de acción nítido en el tratamiento de la información popular. Sus funciones se basaban en el facilitamiento de la transformación de la información, informar de lo que los medios oficiales escondían o manipulaban, reflejar la información del movimiento popular y, por último, ofrecer esta información de manera directa.
La forma de funcionamiento contaba con dos contestadores y dos teléfonos, uno de los contestadores estaba funcionando las 24 horas del día con la finalidad de recoger toda la información. En el otro, los miembros de la agencia trabajaban la información (reduciéndola y clasificándola) y dejaban grabadas todas las noticias para poderlas oír. Como complemento salía a la luz un boletín mensual en el que se recogían todas las noticias.
La crisis de las radios libres que a partir de 1988, con la continua desaparición de emisoras, hizo que la demanda de noticias descendiera de manera significativa. El hecho de desarrollar una actividad informativa para la que no había continuidad desde el espectro radiofónico hizo que la aventura de la agencia acabase a principios de 1991. A pesar de su desaparición, este fue el primer proyecto a nivel estatal que se desarrollaba a nivel de agencias, pues la UPA madrileña o la ANA barcelonesa fueron posteriores a Tas-Tas.
Como acabamos de comentar, el movimiento de las radios libres desarrollado durante la primera mitad de la década de los ochenta, tendrá que sufrir los peores años durante esta etapa. En general, son movimientos que empezaron muy fuerte y posteriormente fueron perdiendo fuerza progresivamente. Para explicar este fenómeno tendríamos que analizar diversos factores que tienen relación con el desarrollo de los movimientos sociales en general. La famosa LOT (Ley de Ordenación de las Telecomunicaciones) fue uno de ellos. Pretendía acabar con todas las emisoras sin licencia, no solo radios libres, que habían surgido por todo el estado. Esta fue la excusa perfecta para acosar y amenazar a las radios.
Esta crisis sucedió en todo el movimiento alternativo de Euskal Herria, y Europa en general, y Hala Bedi no dejaba de ser un sujeto más de ese amplio contexto decadente. La represión, las propias dinámicas autodestructivas, las inercias, el acomodamiento de la gente, la falta de relevo generacional, etc. son esenciales para la comprensión de estos años:
“…en cierto momento Hala Bedi siguió gracias a la cabezonería de unos pocos que se mantuvieron dale que te pego manteniendo el emisor, con muy poca audiencia. Yo creo que es un elemento importante para explicar la continuación frente a la progresiva decadencia del contexto. Para los que se quedaron era, casi, un tema personal, por lo menos desde el mundo técnico que es esencial para una radio libre. Tras unos años empezó a entrar más gente y se fue consolidando el proyecto...”*8
A partir de este momento entró gente desde sectores diferentes que afianzaron la base social de la radio. Individuos que, desde distintas sensibilidades de la izquierda, asimilarían el proyecto plural y alternativo de la radio. Desde las distintas sensibilidades políticas la gente tenía una actitud mucho más abierta en la que buscaban hacer algo más amplio y no tanto un getto para ellos. Esto no ha sido una constantes dentro de las radios libres y, sobre todo en la década de los 80, los intereses de los movimientos políticos por apropiarse de unos medios muy eficaces provocó muchas discusiones. Una radio de base claramente autónoma como Hala Bedi fue el objetivo de muchas de las ortodoxias políticas enmarcadas dentro de la izquierda. Si bien, no es fenómeno circunscrito a Gasteiz, la tentación que suponía una radio libre para cualquier movimiento político, que aspirara a ser la vanguardia de la lucha en este país, las convertía en un auténtico factor estratégico. Así lo explicaría Beltza en Ekintza Zuzena:
“...los partidos políticos de izquierda no miraron con buenos ojos tan espontáneos partos, EMK sacaba un documento interno en el que explicaba que había que dominar veladamente los grupos de composición d las emisoras, decían que tales proyectos solo se podían dar en procesos prerrevolucionarios como los de Argelia *, para conducir a la población a la insurreccion o a la concienciación, en realidad no creían para nada que las radios libres se consolidarían. De esta manera consiguieron potenciar algunas emisoras como Txomin Barullo, por ejemplo. Una vez que los medios alternativos se consolidaron EMK a través de sus militantes se introdujo en el movimiento haciendo suyas la sconsignas y las aspiraciones. Demagógicamente muchas veces han arrebatado hasta anagramas como ocurrio con el murciélago de las RRLL de Iruñea, la inclusión de militantes en la Eguzki Irratia del MLNV así como en otras RRLL también ralentizó y paralizó conciencias. Los unos y los otros intentaron llevar para su movida el proyecto y utilizatron la radio como propagand, en este sentido HB, Egin y su abanico consideraron las RRLL como un proyecto inconsolidable, cuando vieron que no era así y al igual que con el boom del resto de movimiento alternativo, sus militantes se introdujeron en las radios para intentar lo mismo. Ocurrió como con las Gazte Asambladak que se formaron para ocupar, como era algo que se escapaba de las manos al MLNV, Jarrai empezó a meterse en las Gazte Asambladak para dirigirlas hacia sus postulados.El Egin con el nacimiento de las RRLL marginó e ignoró su existencia, HB tampoco quería saber nada del proyecto dado que los contenidos de las mismas disgustaban las conciencias de algunos militantes. “ *9
Superados los momentos de tensiones, en ese momento se empieza a abrir una etapa interesante en la que entra gente muy diversa y se llega a un momento casi de consensos básicos en cuanto a lo que hay que emitir, la forma de funcionar… A pesar de ello, los debates y los problemas que tuvieron que darse fueron numerosos pues el magma social que componía la radio era muy variado. El espectro radiofónico de la radio era muy amplio y se juntaba gente de muy distintas ideologías. Elo Mayo era una de las mujeres que tomaba parte en la asociación de mujeres del barrio de Zaramaga y desde esa asociación nació el primer programa feminista de la radio. La presencia femenina en la radio era escasa en los primeros años de la emisora:
“…el numero de mujeres que tomaban parte era escaso. En mi opinión los movimientos sociales, en general, que se desarrollaron en la década de los ochenta fueron muy masculinos. Por eso mismo nosotras tuvimos infinidad de problemas, el espacio era muy masculino y nosotras éramos muy guerreras y viscerales. La figura de la mujer se relacionaba con acciones organizativas como eran el alquiler de los pisos… nosotras, sin embargo, queríamos ir más allá queríamos cambiar el lenguaje…” *10
Si realmente hubo un año nefasto para esta radio ese fue el 1988. Si nunca levantó muchas simpatías entre ciertos sectores sociales de la ciudad, en este momento parece que se multiplicaron los esfuerzos de los que querían ver cerrada la radio. Si en febrero llegaba una carta de la dirección de Telecomunicaciones en la que se amenazaba con cerrar la emisora, durante mayo y junio el acoso de los distintos cuerpos policiales se intensificó con la quema de timbres o el acoso, interrogación y amenazas hacia miembros de la radio. Por si esto fuera poco, algún vecino aportó su colaboración cortando hasta en cinco ocasiones los cables de la antena de la emisora. A pesar de todo el golpe más duro estaría por llegar, el 30 de agosto, la Policía Nacional y un agente judicial se presentaron en la radio e incautaron el mejor equipo que Hala Bedi había tenido nunca. Así todos los esfuerzos –txoznas de fiestas, venta de material, dinero de cada persona de la radio…- que se habían realizado para la compra del material que costó más de medio millón de pesetas cayeron en un enorme vacío. Tras hacerse con su botín, y al no encontrar a nadie en la emisora, tomaron gran cantidad de fotografías, destrozaron la mesa técnica, cortaron los cables de la antena y se fueron por donde habían llegado pensando que la radio nunca más se podría recuperar del golpe.
Pronto se vería que las esperanzas represivas de haber acabado con Hala Bedi no se iban a cumplir. Demostrando una gran capacidad de reponerse a los golpes, las personas que hacían posible esta experiencia comunicativa fueron capaces de volver a las ondas el 24 de septiembre, tan solo 25 días después del cierre. Durante este año fueron numerosos los cierres de emisoras a lo largo de la geografía vasca, pero éste junto a la de Eguzki Irratia en Iruña fueron las más sonadas. Especial relevancia tuvo la de Eguzki pues el cierre coincidió con una de las visitas del Borbón Juan Carlos I y una persona resulto detenida e imputada por injurias al monarca. Quizá en otros lugares no existía el mismo sentimiento que había en Gasteiz respecto a Hala Bedi. Puede que el hecho de que la concentración del movimiento alternativo entorno a espacios comunes hiciera que la gente viera la radio como un elemento esencial de su propia existencia. A pesar de todo, sucesivos cierres se vivirán en los siguientes años. En 1990 la policía entrará en el Gaztetxe de Gasteiz, donde la radio tendrá el repetidor y su antena. Pese a no poder desmontar la infraestructura incautaron todo el material que podía servir para la radiodifusión. El último cierre gubernativo se producirá quince días después del final de la Guerra del Golfo.
En este periodo empezó a tomar fuerza entre los miembros de la radio, no muchos, la idea de dotar de contenidos al mensaje radiofónico. Así empezarán a forjarse las bases para el cambio que llegará en 1992. Además, también se empiezan a explorar nuevas formulas de financiación que superen las tradicionales. A lo largo de su andadura, y como cualquier movimiento social, Hala Bedi ha tenido una fuente de ingresos popular. Por ello, las cuestaciones populares, pegatinas, venta de material, txoznas, cuotas de los programas etc. han sido siempre las formas de recaudar dinero. Descartadas las ayudas institucionales –que ni las ofrecían ni las querían desde la radio- se empezaron a idear otras formas como la de abrir un bar perteneciente a la radio. Así en mayo de 1990 nacerá el proyecto del bar Jastepi que si bien, por diversos motivos, no cuajó, será el precedente directo de lo que hoy en día es Hala Bedi Taberna. Por otro lado, en los primeros años de los noventa se empieza a ver la existencia de los socios como un factor positivo para la economía de la radio. La existencia de estos haría que los presupuestos, enormes para hacer funcionar una radio libre, fuesen más constantes. Pese a ser, en un principio, unas pocas decenas esto marcará el futuro de la radio.







