Don Carnal y Doña Cuaresma
DON CARNAL Y DOÑA CUARESMA
Al Libro de Buen Amor del Arcipreste de Hita, una de las joyas de la literatura española, le ocurre lo que a tantas grandes obras: a todo el mundo le suena, pero muy pocos son los que lo leen. Entre otras razones porque es de muy difícil lectura, no sólo por tratarse de español antiguo, sino también porque se desarrolla en un escenario tan distante de la escena en que nosotros estamos, que las palabras con que nos lo describe, y los valores, costumbres y cosas que nombra, nos suenan a cuentos de la China. Es que la Edad Media nos cae ya en otra galaxia.
Dentro de la obra, uno de los pasajes que más suenan, porque son de referencia obligada, es el de la disputa entre Don Carnal y Doña Cuaresma. Pero en los libros escolares de literatura no se ofrece el desarrollo argumental de esa disputa, con lo que cada uno se deja llevar por lo que sugieren las propias palabras: Doña Cuaresma no necesita definirse: es la personificación de la penitencia, del ayuno y de la abstinencia. Y por eso es lógico deducir que Don Carnal es su antítesis, la personificación por tanto de la gula y de los pecados de la carne. Y puesto que estas interpretaciones encajan con la línea moralizante al uso (tan “sui géneris” como las intenciones moralizantes de la Celestina), se queda uno con esa idea, y se ahorra la molestia de leerse los 992 versos en que se desarrolla el tema de Don Carnal, Doña Cuaresma y Don Amor, que resulta ser el gran protagonista, que aparece en la apoteosis de este pasaje.
Estos son unos fragamentos de “La pelea que ovo entre Don Carnal y Doña
Cuaresma”. Son los primeros párrafos y los últimos.
Açercándose viene un tiempo de Dios santo,
fuime para mi tierra por folgar algún rato,
dende a siete días era Quaresma tanto
puso por todo el mundo miedo e grand’ espanto,
Estando a la mesa con don Jueves Lardero,1068
truxo a mí dos cartas un ligero trotero,
desirvos he las notas, ser vos tardinero,
ca las cartas leídas dilas al mensagero.
«De mí, Santa Quaresma, sierva del Salvador,1069
»enviada de Dios a todo pecador,
»a todos los arçiprestes et clérigos con amor,
»salud en Jesu Christo fasta la pasqua mayor[.....]
Troxiéronlos atados porque non escapasen,
diéronlos a la dueña ante que se aforrasen,
mandó luego la dueña, que a Carnal guardasen,
et a doña Ceçina con el toçino colgasen.
Mandolos colgar altos bien como atalaya,1126
et que a descolgallos ninguno y non vaya,
luego los enforcaron de una viga de faya,
el sayón iba desiendo: «Quien tal fiso tal haya.»
Mandó a don Carnal, que guardase el ayuno,1127
et que lo toviesen ençerrado a do non lo vea ninguno,
si non fuese doliente o confesor alguno,
et que l’ diesen a comer al día manjar uno.





