El curioso mundo de las palabras
Las palabras son seres extraños, seres alados que revolotean nuestro mundo para darle color, o pintarlo de gris, según se
mire, según la palabra, según la voz; ellas, sobrevuelan nuestras cabezas, a veces las rozan, a veces las tocan, a veces entran por nuestras orejas, a veces salen por nuestras bocas, a veces se quedan enredadas entre nuestros dientes aunque se mueran de ganas de salir, pero otras salen a trompicones antes de que los dientes puedan crear su granmuralla.
Son curiosas las palabras.
Hay palabras punzantes, palabras que una vez dentro se cuelan por nuestros entresijos y nos remueven el cuerpo, nos ponen los órganos del revés, nos dan la vuelta a todo, nos dan la vuelta al mundo, y ya nunca más podemos verlo como antes lo veíamos, nunca más, jamás de los jamases. Palabras injusticia, palabras invasión, palabras prisión, palabras presión. Enredan y enredan las palabras punzantes, especialistas en encontrar las grietas del alma de las gentes almadas, para llenarla de sinrazón, de desazón. Palabras que una vez pronunciadas, oímos sin cesar aunque no haya voces, aunque no haya bocas: ellas se acomodan en la conciencia para que cojan conciencia, aquellos que la tienen.
Hay palabras muy gordas, que sólo de pensarlas llenan la boca de quien las piensa, la llenan de letras gordas y gigantes, la
llenan de viento; toda la boca llena de viento y letras, y las letras se enredan entre los dientes, arrastradas por el viento intentan escapar, quieren salir rompiendo el espacio, rompiendo las letras, rompiendo los vientos, rompiendo la historia. Palabras revolución, palabras libertad, palabras que hay que limpiarse bien la boca antes de pensar si quiera, que no se pueden decir bajo, palabras que se gritan aunque a veces sólo sea por dentro, que nos llenan la boca y el cuerpo con su gordura rebosante. Ojalá las palabras gordas saliesen, saliesen y rompiesen miles de pares de cosas tan tontas, miles de pares de caras sin alma, sin conciencia, caras de gentes a quienes las palabras punzantes ni les punzan ni les rozan. Ojalá miles de palabras gordas revoloteando el mundo.
Hay palabras repugnantes, asquerosas, que en cuanto se pronuncian nos llenan la boca de gusarapos aunque no sepamos muy bien lo que son; nos entran gusanos, bichos malolientes, mosquitos asquerosos que nos destripan las tripas, ávidos de comernos de la cabeza a los pies. Son palabras malignas que no quieren ser pronunciadas, palabras que quieren ser silencio, por que tienen miedo a recorrer el mundo, a sobrevolar nuestras cabezas y así, dejar de ser palabras, dejar de ser. Palabras verdugo, palabras tortura, palabras que para existir deben hacer como que no existen. Palabras que hay que ser osado para pronunciar, palabras con dueño poderoso y cruel que bien se cuida de esconderlas. Palabras que nadie quiere saber, palabras que se cree mejor ignorar, palabras que en el silencio, quitan gordura a las palabras gordas y sacan más
punta a las palabras punzantes.
Hay palabras egoístas que valen por dos, palabras mentirosas que mienten como bellacas, aunque sean palabras sin más y no bellacas sin menos, palabras sin más, pero con menos corazón, con menos alma. Palabras conquistar, conquistar que puede ser un verbo hermoso: se puede conquistar con una sonrisa silenciosa llena de palabras no dichas que se ven más allá de los dientes, se puede conquistar con una mirada sincera de ojos tristes, ojos tristes llenos de verdad; se pueden conquistar las pieles, los cuerpos, las almas, se pueden conquistar con besos, con gestos, con azares, con bríos, con manos, con amor. Por que conquistar puede ser un verbo hermoso. Palabras conquistar, conquistar que puede ser un verbo horrible: se pueden conquistar tierras de gente sin sonrisa, en un saqueo total y absoluto, en un robo a mano armada de espada o bombardero, en un asesinato multiplísimo con premeditación, alevosía, nocturnidad y diurnidad por que no hay horas en la noche para tanto mal. Se puede conquistar América y vaciarla de gente, vaciarla de vida y de amor,
borrar sus tierras, borrar sus nombres, su color; se puede conquistar América y llenar el mundo de palabras punzantes y las bocas de las buenas gentes de palabras gordas que se agolpan por salir y gritar y salvar y matar. Se puede conquistar América y luego decirlo con la boca bien ancha queriendo que suene lindo, mientras las letras de la conquista conquistan la boca de los conquistadores, de los aniquiladores, de los asesinos, asesinos e inventores de las palabras punzantes, agentes secretos de las palabras repugnantes, que aún revuelven los cuerpos de las gentes almadas, aunque sin tierra, de las gentes dignas aunque sin pan, de las gentes de veras frente a las gentes de mentira, bellacas de mentirosas, bellacas de malas. Por que la conquista aún continúa. Por que la conquista puede ser algo horrible.
Son curiosas las palabras.
G.g.G.*
*Es una colaboradora de la sección Carta Abierta de Causas y Azares.






urria 9th, 2008 at 9:34 am
Interesante manera de comunicar el significado de una “simple” palabra.
buena eleccion de las imágenes.
una preguntilla: esas fotos tienen copyright?